Todo lo que hay que saber sobre la donación de óvulos

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“Hicimos seis tratamientos de fertilización asistida sin éxito hasta que decidimos recurrir a la ovodonación”, cuenta Úrsula Schulze, que tras 6 años de búsqueda infructuosa cumplió su sueño de ser madre gracias a la donación de óvulos. “Me habían ofrecido esa posibilidad antes, pero me había negado rotundamente –recuerda Úrsula–, Tuve que aceptar que mis óvulos realmente no podían hacer un bebé. En medio de los trámites que estábamos realizando con mi marido para tratar de adoptar un bebé, lo que se nos estaba haciendo muy difícil, entendimos que la ovodonación era también una forma de adopción, y hoy estamos muy agradecidos de la generosidad de quien donó sus óvulos”. Su hija se llama María del Milagro y tiene 7 años.

La donación de óvulos u ovodonación es un tratamiento de fertilización asistida con altas tasas de éxito que permite a las mujeres que no disponen de óvulos propios viables, gestar un hijo en su vientre. Contar con óvulos donados –en forma voluntaria y anónima por mujeres cuyo estado de salud y fertilidad han sido evaluados minuciosamente– no sólo incrementa significativamente las posibilidades de lograr un embarazo, sino que también disminuye los riesgos de afecciones genéticas en la descendencia que se relacionan con una avanzada edad materna o con la existencia de anomalías genéticas preexistentes.

“En la actualidad, la ovodonación se indica en muchas situaciones: mujeres que ya han alcanzado la menopausia o que padecen menopausia prematura; mujeres cuyos ovarios han sido removidos quirúrgicamente o que padecen anormalidades cromosómicas que se transmiten de manera sistemática y ponen en riesgo a la descendencia; e incluso mujeres que no responden a una estimulación de la ovulación o que han atravesado reiterados intentos fallidos de fertilización asistida”, explicó el Dr. Santiago Brugo Olmedo, especialista en Medicina Reproductiva y Director Médico de Seremas. La donación de óvulos (ovocitos) puede incluso combinarse con la de espermatozoides en aquellos casos en que hay también problemas severos de fertilidad masculina.

Los programas de donación de gametas como el que ha desarrollado Seremas permite a las mujeres que buscan un embarazo acceder a óvulos frescos (recién obtenidos) o vitrificados (congelados) provenientes de donantes que previamente han sido evaluadas en forma exhaustiva para asegurar que están en condiciones de donar óvulos sanos, libres de alteraciones genéticas, y que además realizan la ovodonación en forma voluntaria y anónima. Tener menos de 30 años de edad y ser fértiles (idealmente, haber tenido hijos previamente) son los requisitos principales que deben cumplir quienes se postulan como donantes de óvulos.

“Las donantes llegan por referencias, a través de otras donantes o de otras personas que nos conocen”, comentó la Lic. Sabrina De Vincentiis, especialista en Embriología Clínica y Directora del Laboratorio de Embriología de Seremas. “Tras una entrevista inicial, se realizan estudios para evaluar su fertilidad, y si esta es adecuada, a continuación se hacen estudios hormonales, ginecológicos, serológicos y genéticos, para corroborar su estado de salud y la ausencia de afecciones que puedan ser transmitidas a la receptora de los ovocitos o al bebé que será concebido a partir de sus óvulos”, completo el Dr. Brugo Olmedo.

Un aspecto que se toma en cuenta al realizar la entrevista inicial con la donante es consignar su fenotipo. “Esto significa si la mujer donante es, por ejemplo, asiática, o si tiene ojos claros, rasgos muy característicos que se busca que coincidan con la mujer (o la pareja) que será receptora de esos óvulos”, explicó la Lic. De Vincentiis. “Esto puede parecer para algunos algo superficial o frívolo, pero para mucha gente es importante”, completó el Dr. Brugo Olmedo.

Otra característica que se consigna en la entrevista con la donante es su grupo y factor, para que sea compatible con la mujer (o la pareja) receptora. “Esto se hace no porque implique riesgo alguno para el bebé, sino pensando en el caso que en el futuro la mujer o la pareja decidan no decir que se recurrió a ovodonación –explica la Lic. De Vincentiis–, para que no haya un grupo y factor en el bebé que nunca hubieran sido posibles obtener a partir de sus progenitores”.

Cómo es el procedimiento

El procedimiento para la obtención de óvulos de la donante destinados a la ovodonación no difiere de aquel que se realiza para obtener óvulos de mujeres que emplearán sus propios óvulos en un tratamiento de fertilización asistida. “A la donante se le indica una medicación en base a la hormona FSH (hormona folículo estimulante), para que el ovario prepare más óvulos que lo habitual –explica el Dr. Brugo Olmedo–. Se le hacen a la donante entre dos y cuatro ecografías de monitoreo de la estimulación de la ovulación, para ir programando qué día será el indicado para hacer la aspiración de los folículos y la recuperación de los óvulos”.

El 95% de los ciclos de donación de óvulos se realizan de manera tal que la estimulación de la donante se encuentre sincronizada con la receptora (en el 5% restante los ovocitos o los embriones vitrificados serán transferidos más adelante). “La donante y la receptora deben estar sincronizadas para que el endometrio, que es donde se implanta normalmente el embrión, se encuentre en condiciones en el momento en que se necesita hacer –comentó el Dr. Brugo Olmedo–. Para ello, a mujer receptora se le administran estrógenos, y luego progesterona. Un dato a destacar es que tanto las mujeres que menstrúan como las que ya no lo hacen, tienen las mismas chances de lograr un embarazo a través de la ovodonación”.

Una vez obtenidos los óvulos son fecundados en el laboratorio mediante un ICSI o inyección intracitoplasmática de espermatozoide, procedimiento que permite introducir un espermatozoide en el interior de un ovocito para obtener su fertilización. El embrión o los embriones resultantes son transferidos a la receptora luego de confirmar la fertilización y el correcto desarrollo embrionario. Si llegada la fecha en que se ha previsto la transferencia la receptora tuviera algún problema (de salud, por ejemplo, porque no se desarrolló correctamente el endometrio), el embrión o los embriones resultantes pueden ser vitrificado (congelado en nitrógeno líquido a -198°) para ser transferido a posteriori. En todos los casos, la mujer que recibirá ese embrión debe ser sometida previamente a varias ecografías ginecológicas transvaginales para corroborar el estado adecuado de su endometrio.

El camino de Úrsula

“Llevábamos un año de casados y no lográbamos un embarazo”, recuerda Úrsula Schulze, que vive junto a su marido Néstor García, en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Ama de casa ella, piloto él, decidieron viajar a la ciudad de Buenos Aires para ponerse en contacto con especialistas en fertilización asistida. El primer diagnóstico fue varicocele: condición masculina que puede dificultar la producción de espermatozoides; sin embargo, tras su corrección quirúrgica nada cambió. En los seis años siguientes, Úrsula y Néstor recorrieron distintos centros de fertilidad y se sometieron a seis tratamientos de fertilización in vitro, todos sin éxito.

“Llegamos con el caballo cansado al consultorio de Santiago [Brugo Olmedo] y Sabrina [De Vincentiis], quienes nos habían propuesto antes recurrir a la ovodonación. Pero entonces nos habíamos negado rotundamente. ¿Qué más podemos hacer?, era nuestra consulta, y Santiago nos dijo que en nuestra situación no había otra opción que la ovodonación –cuenta Úrsula, hoy de 46 años de edad–. Yo soy muy creyente, y por esos días encontré distintas señales que nos indicaban que a nosotros nos había tocado otro camino, que así como para algunos el camino para tener un hijo es más directo, el nuestro era más sinuoso. Aceptamos entonces ir por la ovodonación”.

Fueron dos los embriones obtenidos a partir de la ovodonación los que fueron transferidos al útero de Úrsula. “Prendió uno y quede embarazada de una nena, que se llama María del Milagro –dice con alegría–. Desde que era chiquitita, cuando tenía 3 o 4 añitos, le empecé a contar para que entienda, dentro de sus posibilidades, que es la ovodonación. Compré un libro especial para niños, que explica qué es, y que leemos cada tanto con mi hija. Le expliqué que las células de mamá no podían hacer bebés, y ella me ha comentado: que buena esa señora que hizo un regalo de corazón y que no sabe a quién se lo regala.”

 

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