Los emprendedores y su variado lugar de trabajo

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Desde alquilar un espacio tradicional hasta trabajar en la casa, las opciones para los emprendedores son muy variadas y a veces es difícil tomar la mejor decisión. Lo que recomiendan los especialistas es hacer un análisis previo de posibles ingresos y seguros egresos, como así también de las características personales de cada uno. Algunas claves y testimonios podrán ayudar a quienes estén atravesando por la misma situación.

Cada vez son más las personas en el mundo que deciden ser emprendedores y trabajar por su cuenta en aquello que aman. Sin un jefe puntual ni horarios fijos, se presenta como una opción muy atractiva con múltiples beneficios; pero que sin embargo, conlleva algunas cuestiones que hay que evaluar antes de tomar cualquier camino.

En primer lugar hay que estar dispuesto a vivir sin un sueldo fijo, con los riesgos que eso representa. Pero si esa decisión ya está tomada, inmediatamente se presentará la cuestión del espacio laboral: ¿dónde voy a trabajar? ¿Puedo hacerlo en casa o voy a tener que irme a un bar? ¿Y alquilar mi propio espacio? Para tomar la mejor decisión habrá que hacer una evaluación minuciosa sobre costos y beneficios de cada opción.

Lo cierto es que una oficina supone un egreso demasiado alto para cualquiera, pero para quien deberá afrontar todos los gastos por su cuenta es aún más complicado, teniendo que lidiar con garantías, depósitos y compromisos que pocos pueden asumir.

Por su parte, la opción de “trabajar en la casa”  tiene, como todas, pros y contras: entre los primeros está la posibilidad de ocuparse cuando uno quiere, sin necesidad de trasladarse ni horarios establecidos. Pero también hay riesgos, como puede ser el nunca cortar la jornada laboral, distraerse con otras ocupaciones o la imposibilidad de establecer los límites entre el espacio de descanso y el de trabajo. Como explica Patricia M., una diseñadora gráfica del barrio porteño de Caballito que trabaja en su casa desde hace dos años, “reconozco que muchas veces me distraigo, ya que pienso en que me falta tal o cual cosa y voy al supermercado; o pasa mi mamá y tomamos unos mates, o saco a pasear al perro, y cuando llegan los chicos del colegio me tira más mi rol de madre y dejo todo para estar con ellos”, relata.

Para evitar estos inconvenientes muchos optan por trabajar “en el café de la esquina”, o alternan entre la casa y distintas confiterías. Pero la sumatoria de consumiciones a fin de mes termina siendo un egreso importante, que pocas veces es cuantificado y pesa demasiado. A eso debe agregarse el hecho de que en un establecimiento gastronómico es más difícil mantener la concentración, organizar una reunión o bien mantener una charlar telefónica sin mucho ruido ambiente.

El coworking, un reflejo del nuevo escenario

Los espacios colaborativos surgieron como respuesta a muchos de los problemas que enfrentan los emprendedores, como alternativa que está en el medio del café de la esquina y la oficina tradicional.

Un caso ejemplar es el de Diego G, un programador que trabaja principalmente con clientes del exterior del país: “Decidí venir a HIT Soho –espacio de coworking ubicado en Godoy Cruz al 1700, en el barrio porteño de Palermo– porque me queda a dos cuadras de casa y porque no me daban los números para alquilar una oficina tradicional. Acá llego cuando quiero y no me preocupo por la limpieza, ni por pagar las cuentas, ni por el proveedor de internet porque tengo todo garantizado; y si alguna vez no me dan los clientes como para seguir viniendo, me puedo ir sin penalidades económicas”, destaca.

Otro caso testigo es el de Matías Vernetti, cofundador de The Media Lab, una empresa de desarrollos digitales cuyos fundadores son coworkers en el barrio de Belgrano: “La decisión del cambio de contexto es el puntapié inicial para un emprendedor. En lo personal, dejé los bares y cafés cuando decidí  elegir entre dos caminos: un espacio de oficina tradicional -donde había que ocuparse prácticamente de todo-  o uno de coworking, que nos daba flexibilidad y posibilidad de enfocarnos en lo que realmente importaba. Optamos por esto último y fuimos creciendo y profesionalizándonos, con lo cual recomendaría a cualquier emprendedor que pruebe con un espacio como este, ya que cambia toda la perspectiva de trabajo”, resalta.

Tal vez lo que más destaquen quienes se trabajan en estos espacios “colaborativos” sea que se generan verdaderas comunidades de emprendedores, en las cuales se desarrollan de forma natural intercambios y derivaciones de clientes y de servicios. Actualmente, en Argentina y en el mundo hay cada vez más espacios de coworking, que se caracterizan por ofrecer todo lo necesario para poder trabajar de manera independiente: escritorios amplios, conexión WiFi, limpieza, tranquilidad y la posibilidad de interactuar con decenas de personas de distintos rubros en un mismo lugar. Se genera de esta manera una comunidad de diseñadores, programadores, periodistas y otros emprendedores dentro de la cual cada uno puede, si lo desea, interactuar con el resto e incrementar sus posibilidades de realizar contactos y trabajos.

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