Provimi Argentina presenta «Transition», un nuevo suplemento nutricional para terneros al arribo

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La transición del destete al engorde es un período decisivo en la vida del ternero. Los primeros 14 días desde que llega al feedlot pueden determinar cómo será el resto de su evolución, y lo que no se consiga en esa ventana en términos de ganancia de peso y salud no se puede recuperar más adelante.

Provimi -marca de Cargill- presenta «Transition» en la Argentina. Se trata de un suplemento nutricional diseñado específicamente para contrarrestar el efecto del estrés en ese período crítico. Con una buena alimentación inicial no sólo se previenen enfermedades y se reducen los índices de mortandad, sino que también se apunta a que el animal pueda alcanzar el máximo de su potencial genético al llegar a la fase de terminación, lo que obviamente redunda en ganancias para el productor.

El impacto del estrés

El estrés produce un efecto «cascada» en los terneros. Cuando el animal está estresado pierde el apetito, se produce una pérdida de nutrientes en los tejidos, baja la inmunidad ante agentes externos y pierde peso (o deja de ganarlo). Esta situación aumenta el riesgo de enfermarse, y una vez que el animal se enferma, el estrés aumenta y deprime todavía más el consumo de alimentos. Para el productor esta situación implica gastar mucho dinero en recursos, medicación y tiempo para lograr que el animal se recupere y empiece nuevamente a crecer, con riesgo a veces de perderlo.

«Los estudios demuestran que animales que se enferman en esta etapa disminuyen de 100 a 200 gr de ganancia de peso diario durante todo el ciclo del engorde. A estas pérdidas hay que sumarle los costos de los tratamientos y la mano de obra para curarlos» destaca Pablo Guiroy, Ph.D. y Director Técnico Rumiantes de Cargill Nutrición Animal en Argentina.

Las afecciones más frecuentes se dan en las vías respiratorias. No es de extrañar entonces, como validaron investigadores de la Universidad de Kansas en EEUU (Thompson et al., 2006 y Bacbock et al., 2009), que más del 75-80% de los animales tratados por problemas respiratorios los sufren dentro de los 35-40 días del arribo, y que el pico de la enfermedad – llamada complejo respiratorio bovino (CRB) – se produzca durante la segunda semana del arribo. Al CRB se le atribuye en EEUU el 75% de todos los animales que se enferman y 50% de toda la mortandad en feedlots, siendo por ende la enfermedad de mayor impacto económico. Para la Argentina, es de esperar algo similar, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de los terneros arriban a corrales de engorde en los meses de otoño/invierno con un clima propicio para el desarrollo de esta enfermedad (días cortos, con marcada amplitud térmica, húmedos con precipitaciones).

Los ganaderos suelen combatir las afecciones respiratorias con antibióticos y vacunas. Pero esto no es tan efectivo como la prevención y el manejo del estrés en esta etapa. Lo que debemos lograr es restablecer rápidamente las condiciones normales del animal a nivel mente, rumen, y tejidos. Guiroy señala que «el bovino es un animal habituado a ciertas imágenes, olores y texturas, por eso se recomienda usar alimentos que le resulten familiares visualmente y que pueda identificar por el olor».

Es muy importante diseñar una dieta considerando que el sistema digestivo del animal no recibió alimentos durante todo el período de transporte. En ese proceso el animal perdió nutrientes importantes (agua, vitaminas, electrolitos, aminoácidos, etc.) y hay que incluirlos para restablecer los niveles necesarios para un buen crecimiento.

 

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